Sube el impuesto a cheques y transferencias: de 0.15% a 0.20% desde el 3 de julio
La Ley 30-26 elevó el impuesto sobre transferencias electrónicas y emisión de cheques a 0.20%. Parece poco, pero sobre volumen se convierte en un gasto real que la mayoría de las pymes ni siquiera ve. Lo que cambió y cómo llevarlo bien en la contabilidad.
Desde el 3 de julio de 2026, cada transferencia electrónica que haga su empresa y cada cheque que emita paga un poco más. La tasa del impuesto pasó de 0.15% a 0.20%, por disposición de la Ley 30-26. No hubo aviso en caja, no hubo notificación al RNC: el banco simplemente empezó a retener la nueva tasa.
Es un cambio pequeño en el papel. Sobre el volumen que mueve una empresa al mes, no lo es.
Qué cambió, en concreto
| Concepto | Antes | Desde el 3 de julio |
|---|---|---|
| Tasa del impuesto | 0.15% | 0.20% |
| Por cada RD$ 1,000 movidos | RD$ 1.50 | RD$ 2.00 |
| Aplica a | Transferencias electrónicas y emisión de cheques | Igual |
El impuesto lo cobra el banco de forma automática sobre cada operación por el sistema bancario nacional, para personas físicas y empresas por igual. La medida forma parte del paquete fiscal de la Ley 30-26, orientado a generar entre RD$ 40,000 y RD$ 50,000 millones de recaudación adicional.
En términos relativos, la tasa subió un tercio: de 1.5 por mil a 2.0 por mil. Ese “tercio más” es lo que hay que dimensionar sobre su propio volumen.
Parece poco hasta que hace la cuenta
El error es mirar el 0.20% y pensar “son dos pesos por mil, ni se nota”. El problema es que una operación de negocio no mueve mil pesos: mueve millones al mes entre pagos a suplidores, nómina por transferencia, pagos a la TSS, impuestos, y transferencias entre cuentas propias.
Hagamos la cuenta sobre volúmenes reales:
| Volumen mensual en transferencias y cheques | Costo antes (0.15%) | Costo ahora (0.20%) | Extra por año |
|---|---|---|---|
| RD$ 3,000,000 | RD$ 4,500 | RD$ 6,000 | RD$ 18,000 |
| RD$ 10,000,000 | RD$ 15,000 | RD$ 20,000 | RD$ 60,000 |
| RD$ 25,000,000 | RD$ 37,500 | RD$ 50,000 | RD$ 150,000 |
Una empresa que mueve RD$ 10 millones al mes por el banco (que no es una empresa grande en República Dominicana) paga ahora RD$ 60,000 más al año solo por este ajuste. No es dinero que se pierde en una sola transacción escandalosa: se va en cientos de retenciones pequeñas que nadie revisa una por una.
El problema real no es el impuesto. Es que no lo ve
El impuesto a cheques y transferencias tiene una característica incómoda: cae directamente en el estado de cuenta del banco, no en su sistema de facturación. No hay un NCF, no hay una factura de suplidor, no hay una orden de compra. Es una línea más entre docenas de cargos bancarios que la mayoría de las pymes concilia a ojo o, peor, no concilia.
Cuando ese costo vive solo en el estado de cuenta y nunca entra ordenado a la contabilidad, pasan tres cosas:
- No aparece en el estado de resultados como lo que es. Es un gasto financiero, y si no está clasificado, su margen real se ve mejor de lo que es. Usted cree que ganó más de lo que ganó.
- Nadie nota cuándo cambia. Si el banco empieza a cobrar 0.20% en lugar de 0.15%, y nadie está conciliando línea por línea, el aumento pasa invisible durante meses.
- Se complica el cierre. Al final del período, cuadrar el banco con los libros se vuelve una cacería de diferencias pequeñas que suman, y buena parte de esas diferencias son justamente estos impuestos y comisiones no registrados.
Cómo se lleva bien: registrarlo, no ignorarlo
El tratamiento correcto es simple de decir y tedioso de hacer a mano: cada cargo del impuesto debe registrarse como gasto financiero en el asiento correspondiente, conciliado contra el movimiento del banco que lo originó. Sobre cómo se trata fiscalmente en su caso concreto (crédito, deducción, según su régimen) consulte con su contador, porque depende del perfil de la empresa.
Lo que no debería seguir pasando es que ese costo viva solo en un PDF del banco que nadie cruza con los libros.
Dónde entra Axentra
La conciliación bancaria de Axentra existe precisamente para que cargos como este dejen de ser invisibles:
- Importa el estado de cuenta y cruza cada movimiento contra los asientos del sistema. Los cargos del impuesto a transferencias y cheques dejan de perderse: aparecen como líneas identificadas, no como “diferencia sin explicar”.
- Los clasifica como gasto financiero en la contabilidad de doble partida, de modo que su estado de resultados refleja el costo real de operar, no una versión optimista.
- Le muestra el acumulado. En lugar de doscientas retenciones sueltas, ve el total mensual que se le va en este impuesto, y nota de inmediato si la tasa que le están cobrando cambió, como acaba de pasar el 3 de julio.
- Cierra más rápido. Cuando los cargos bancarios ya están conciliados y clasificados, el cierre mensual deja de ser una cacería de diferencias pequeñas.
No es que Axentra le baje el impuesto: eso lo fija la ley. Es que le devuelve la visibilidad de un costo que, sin herramienta, se le escapa por el desagüe sin que lo note.
Qué hacer esta semana
- Revise su último estado de cuenta desde el 3 de julio. Confirme que el banco ya está aplicando 0.20%. Debe verse en cada transferencia y cada cheque emitido.
- Dimensione su exposición. Multiplique su volumen mensual de transferencias y cheques por 0.0020. Ese es su costo mensual nuevo. Compárelo con el anterior (0.0015) para ver cuánto le subió.
- Verifique que ese gasto esté entrando a la contabilidad. Si hoy lo concilia a ojo o no lo concilia, ese es el hueco.
En resumen
El aumento a 0.20% es pequeño por operación y considerable por volumen. La diferencia entre las empresas que lo absorben sin problema y las que lo sufren no es cuánto mueven: es si lo están viendo. Un costo medido se administra; un costo invisible solo se paga.
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Fuentes: Ley 30-26 y medidas fiscales, cobertura de Revista Mercado sobre el ajuste del 3 de julio. El tratamiento fiscal específico depende del régimen de cada contribuyente: consulte con su contador.